Interpretación judicial

Un intérprete judicial acompaña a alguien que debe presentarse en un juicio y no sabe hablar el idioma del juzgado, para interpretar lo que le dicen los funcionarios presentes, así como lo que dice su cliente al resto del tribunal. El cliente puede ser un acusado, un testigo o un demandante.

Se trata de una rama particularmente especializada de la interpretación que requiere formación especial, experiencia, altos niveles de competencia y, a menudo, certificados del país pertinente para poder ejercerla profesionalmente. En este blog vamos a hablar de cómo trabajan los intérpretes judiciales y de la complejidad de su papel, así como de los retos que se les pueden presentar.

¿Cómo trabajan los intérpretes judiciales?

A lo mejor has oído hablar o conoces algunos de los diferentes tipos de interpretación que existen. Por ejemplo, la interpretación simultánea se suele utilizar en grandes eventos, como conferencias, en los que el intérprete se sienta en una habitación separada y traduce al mismo tiempo que habla el orador, mientras que la interpretación consecutiva se usa para eventos más pequeños o negociaciones, en los que el intérprete ofrece una traducción tras cortos segmentos del discurso. Este es el tipo de interpretación que utiliza un traductor judicial.

Los intérpretes judiciales están muy bien formados y versados en terminología jurídica, pero además tienen la oportunidad de estudiar de antemano los casos de los juicios a los que van a asistir para estar lo mejor preparados posible. Dicho esto, en un juicio puede ocurrir cualquier cosa, así que también deben ser capaces de traducir espontáneamente, como cualquier intérprete.

Interpretar es una tarea mentalmente agotadora y también puede ser muy exigente a nivel vocal. Dependiendo de la duración del juicio, los intérpretes pueden trabajar en equipo. Generalmente, si se necesita más de un intérprete trabajarán en equipos de dos, cambiando de turno aproximadamente cada 30 minutos. El trabajo en equipo asegura la precisión de la interpretación.

¿A qué retos hacen frente?

Una de las habilidades más importantes que debe tener un intérprete judicial es un sólido conocimiento de terminología jurídica. La complejidad y variedad de términos legales lo hacen difícil en un idioma, ¡ya no digamos en dos! Es más, muchas veces los sistemas legales de diferentes países no tienen equivalentes entre ellos. Los intérpretes también deben mantenerse al día de cualquier cambio de leyes o terminología.

Sin embargo, a pesar de lo preparado que esté el intérprete, otros factores fuera de su control puede suponer enfrentarse retos. Uno de ellos es la velocidad a la que hablen los miembros del tribunal, que muchas veces no tienen en cuenta las pausas en el discurso que necesita el intérprete. Los miembros del tribunal suelen estar muy ocupados y pueden impacientarse con la forma en que la interpretación podría extender significativamente la duración de un evento. Esta velocidad no le da la oportunidad al intérprete de buscar algún término si lo necesita.

Por añadidura, la acústica también puede presentar problemas. Las salas de los juzgados pueden ser muy grandes y si no cuentan con sistemas de altavoces, puede suponer que el intérprete tenga problemas para oír y hacerse oír.

Es más, los acusados y testigos citados a juicio pueden estar sometidos a mucho estrés, lo que puede afectar a su articulación y coherencia.

Uno de los requisitos profesionales de un intérprete judicial, además de la competencia, es permanecer estrictamente imparcial. No solo en cuanto a la forma de traducir lo que se dice, sino también en la manera de comunicarse con su cliente, que podría verlo como un aliado. Esto debe evitarse, ya que presentaría un conflicto de intereses, y un intérprete debe mantener la misma neutralidad que un juez o un taquígrafo de tribunal.

Por si esto fuera poco, la idea es que el intérprete judicial debería ser un elemento invisible, aunque no esté escondido en una cabina, sino de pie ante el tribunal. Actúan solo como intermediarios y no quitan ni añaden nada. Esto puede ser difícil, ya que muchas personas hablan directamente con el intérprete, ¡en vez de con el cliente!

¿Tienes alguna experiencia como intérprete judicial y quieres compartir los retos a los que te has enfrentado? ¡Déjanos un tweet en @lexgotranslations! Nos encanta compartir y enterarnos de todo sobre la traducción e interpretación en sus diferentes campos.

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