El arte de traducir refranes y alguna patada al diccionario

“A lo hecho, pecho”. “Y lo bien hecho, bien parece.” Tranquilos, no vamos a hablar de los quebraderos de cabeza que tenemos a la hora de traducir refranes. Es mejor tomárselo con humor. Hoy dedicamos una sección al refranero español, cuyo origen, en general, desconocemos. Hoy vamos a hablar sobre algunos refranes españoles, su posible traducción y etimología. Muchas veces nos encontramos con dichos populares en otros idiomas y es difícil traducir refranes a tu propia lengua. Utilizar refranes es una muestra del buen conocimiento de una lengua extranjera, pero a veces damos verdaderas patadas al diccionario intentando emplearlos.

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Vísteme despacio que tengo prisa

 

Más viejo que el sol y más típico que el jamón serrano, pero nadie se atreve a señalar al autor de este refrán tan sabio. No obstante, se cree que fue el emperador Augusto quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles “apresúrate lentamente”.  Aunque ha sufrido alguna que otra variación a lo largo del tiempo, la idea de este dicho popular sigue siendo la misma. Para el que no lo sepa, su traducción al inglés sería: “Haste makes waste”.

A quien madruga, Dios le ayuda

 

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¿A quién queremos engañar? El que ayuda es el café, que nunca nos abandona, como el desodorante. Y mira que no estamos muy de acuerdo con este refrán de origen bíblico. Pero no os preocupéis, nosotras hemos encontrado el final que no escribieron en su día: “A quien madruga Dios le ayuda, a quien trasnocha Dios le reprocha, y a quien madruga y trasnocha, ¡no hay Dios que le levante!”

Al traducir refranes vemos que los orígenes en los distintos idiomas no siempre coinciden. Su equivalente en italiano sería “Chi dorme non piglia pesci” o “Il mattino ha l’oro in bocca”. Ya veis, por raro que parezca, Dios no tiene nada que ver en todo esto. En inglés, la cosa va de animales: “The early bird catches the worm”.

 

Y hablando de dormir…

 

“Al que teniendo cama, duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo”. Seguro que todos tenéis algún conocido que se queja de vicio. O lo que es lo mismo: el que sufre por propia decisión, no merece nuestra compasión. Y no, mejor no comentamos el famoso “dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición”, una verdad como un templo. Porque en lo que a familiares se refiere, siempre hay mucha tela que cortar.

Tener más hambre que el perro de un ciego

 

Otro refrán de explicación histórica. ¿A qué ahora tiene mucho más sentido para muchos de vosotros? Siempre he escuchado decir este refrán así: “Tengo más hambre que el perro un ciego”. Ésta es la importancia de una simple preposición… Bueno, pues dejando los rollos a un lado, se cuenta que este refrán viene de los tiempos del Lazarillo de Tormes que, como todos sabéis, era ciego y, claro, no veía si su perro comía o no. Éste, muerto de hambre, aparece en muchas partes de la novela debajo de la mesa en la que estaba comiendo su dueño para ver si apañaba alguna miga porque de lo contrario…  Ahí van algunas de las posibles traducciones en inglés: I’m hungry as a bear, I’m hungry as a wolf o I could eat a horse.

 

Kassandradas que no tienen desperdicio

Los refranes y dichos populares son fruto de muchas risas entre compañeros de diferentes nacionalidades.  Y es que no es nada raro escuchar a Kassandra, nuestra alemana, pedir un “zumo imprimido” a primera hora de la mañana. Y ya tenemos cachondeíto para todo el día. Por no hablar de las que alguna vez suelta a la hora del almuerzo: “Chicas, tengo hambre, nos podíamos comer un entrepié”. A lo que Sandra, muy astuta, contesta: “A mí me apetece más un entremano”.

Y que conste, que esta sección se la dedicamos con muuuuuuuucho cariño. Nuestra futura mamá nos ameniza las mañanas con sus pequeñas patadas al diccionario. Atención, anoche no descansó lo suficiente y por eso tiene tantas “agujeras”. Ah, y nos ha comentado que esta tarde no concierta más reuniones, ha alcanzado el cúpulo de visitas.

Adelante, seguro que tú también has tenido algún desliz al traducir refranes con esos enemigos de los traductores que nos traen la cabeza loca con tanta rima y tanto juego de palabras. Puedes contárnoslo en los comentarios. No vamos a hacer leña del árbol caído, ¡prometido!

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